Nadie sabe cuándo vas a morir; día a día, momento a momento, tus vidas transcurren, llegando a su fin. Hermano, ¿adónde correrás? El Señor Yama siempre está ahí, respirándote en la nuca. Deben continuar sirviendo al Señor recordando a tu guru. Esta es la oración que presento a sus santos pies.