Barato y Fácil

 Por Su Divina Gracia, Om Vishnupad

Srila Bhakti Nirmal Acharya Maharaj

Sri Nabadwip Dham

1 de Junio 2013, parte 2

 

 

 Si piensan en la cantidad, pueden decir cosas fáciles, como que todo es igual - si adoran a Kali, si adoran a Durga, si adoran a Brahma, si adoran a Shiva, si adoran a Krishna, que todo es lo mismo.

 

Una vez, un Gurudev y su discípulo estaban caminando hacia algún lugar. El Guru iba primero y el discípulo lo estaba siguiendo. En un momento, el discípulo dijo:

 

"¡Oh, Gurudev, tengo mucha hambre, no puedo caminar más!"

 

Gurudev es muy bondadoso, él dijo, "Está bien, tengo un paisa, tómalo y trae algo para comer."

 

"Bueno, ¿qué debo traer, Gurudev?" preguntó el discípulo.

 

"Trae un poco de chana (garbanzos, dal frito)."

 

[Ellos lo llaman chana de garbanzos en Vrindavan: no chhana (ছানা, paneer), sino chana (চানা, dal de garbanzos).]

 

Entonces, el discípulo dijo "Sí, Gurudev, ya voy", y se fue al mercado.

 

Pero el discípulo no tenía castidad por su Guru: llegó al mercado y, en lugar de comprar chana, comenzó a preguntar el precio de otras cosas. Vio algunas uvas y le preguntó al tendero: "¿Cuántas rupias por kilo valen estas uvas?" El tendero respondió: "Un paisa". "Oh, ¿las uvas valen solo un paisa?" Él estaba sorprendido. Luego preguntó el precio del chana (garbanzos) que Gurudev le había dicho que comprara, también era el mismo precio: un paisa por kilo. Las uvas valían un paisa, las manzanas valían un paisa por kilo, las naranjas también un paisa por kilo - todo, todo tipo de fruta, todo tipo de cosas tenían el mismo precio. El discípulo se emocionó y pensó: "¡Este es un lugar muy agradable! No quiero dejarlo. Me quedaré en este lugar. Todo es barato y tiene el mismo precio. ¡Es tan bueno!" Luego, fue a una tienda de dulces y preguntó cuánto valía el chhana (paneer, cuajada). El tendero respondió: "Una paisa, todo es el mismo precio". Entonces, el discípulo decidió: "¿Por qué debería llevar dal de garbanzos, chana? ¡Llevaré paneer, chhana!" Entonces él compró un kilo de chhana.

 

Cuando el discípulo regresó con su Gurudev, Gurudev le preguntó: "Vamos a ver lo que has traído. ¿Dónde está tu chana? Quiero verlo." El discípulo explicó: "Gurudev, ese lugar es muy bueno, aquí todo es igual. ¡Pregunté el precio de todas las cosas y aquí todo es igual! No traje lo que me había dicho que trajera, compré otra cosa, traje un kilo de chhana (paneer)!" Gurudev estaba muy molesto, "Oh, tú no me escuchas. Sigues lo que tu mente te dice... ¿Qué puedo hacer? Tú sabes mejor lo que quieres hacer. Como quieras. Puedes comer tu paneer tú mismo, yo no lo voy a comer." Entonces, el discípulo se comió todo el kilo de chhana solo.

 

Después de un rato, Gurudev le preguntó: "¿Has terminado de comer?"

 

"Sí, Gurudev, he terminado."

 

"Bien, ahora vamos. Ven conmigo."

 

 

"No, Gurudev, puedes irte, yo no iré... Me quedaré aquí. Este lugar es muy bueno, aquí todo es igual."

 

"No, no, este no es un buen lugar! El lugar donde todo es igual, donde un ladrón, un buen hombre, un mal hombre, todos son iguales, no es un buen lugar. No es lo mismo. No puedes quédate aquí. ¡Por favor, no te quedes aquí!

 

"No, no, Gurudev, puedes ir solo. Yo no iré."

 

"Está bien, ¿qué puedo hacer?" Gurudev dijo al final. "Tú no quieres escucharme... Ahora estás cubierto por el ambiente ilusorio y no me escucharás. ¿Qué puedo hacer? Que así sea, pero si algún día te encuentras en una situación peligrosa, si enfrentas algún problema, me recordarás. Ahora no puedo ayudarte..."

 

"Está bien, Gurudev", dijo el discípulo, "Puedes irte, yo me quedo aquí."

 

El hombre comenzó a mostrar una renuncia falsa: se ponía tilak y cuando veía gente caminando en su dirección, cantaba en voz alta: "¡Hare Krishna! ¡Hare Krishna!" (Tan pronto como la gente pasaba, dejaba de cantar). Todos pensaban: "¡Este hombre está sentado bajo el árbol baniano y no va a ninguna parte!" Le arrojaban una moneda, algo de dinero - él tomaba ese dinero y lo usaba para comprar cosas sin sentido. Siempre pasaba comiendo algo y al final se puso gordo y tenía una barriga grande. Gurudev se había ido y ahora estaba solo...

 

Algún tiempo después, empezó un problema en esa aldea: un ladrón comenzó a ir de casa en casa robando cosas. Un día, el ladrón robo la casa de un hombre importante. El hombre fue con el juez, o con el administrador de la aldea local, y se quejó,

 

"¡Usted es el líder local pero no está cuidando a su gente! ¡Todos los días un ladrón entra en una casa! ¡Estamos muy molestos! ¡Hoy también hubo un problema en mi casa!"

 

"¿Qué ha sucedido? ¿Has visto al ladrón?"

 

"Estaba durmiendo y de repente escuché algunos ruidos de los utensilios que el ladrón quería llevarse. Cuando desperté, el ladrón se escapó, pero alcancé a ver que este ladrón es un hombre muy grande y gordo."

 

El administrador ordenó a sus hombres: "¡Vayan y busquen al hombre gordo en esta área!"

 

Ellos comenzaron a buscar. Buscaron y buscaron y finalmente vieron a un hombre nuevo (un extraño) en la aldea: un sadhu estaba sentado bajo un árbol baniano. Ellos dijeron,

 

"Oye tú, ven con nosotros. El administrador te está llamando. ¡Tú eres un ladrón!"

 

El hombre se sorprendió, "¡No, no! ¡Yo no he robado nada! ¡Siempre estoy sentado aquí!"

 

"¡No, ven con nosotros!"

 

Los hombres del líder lo arrestaron a la fuerza y el tribunal lo declaró culpable. Su juicio fue: "Tú eres el ladrón - has estado yendo de casa en casa robando cosas. Eres nuevo en esta aldea, vienes de afuera - ¡Tú eres el ladrón! De lo contrario, ¿cómo estás manteniendo tu vida? Tú comes mucho todos los días, - eso significa que te sientas debajo de tu árbol todo el día y por la noche vas a robar. ¡Serás empalado mañana! "

 

[Antes, en tiempos de los terratenientes, usaban el sistema shul - el empalamiento. Había una plataforma y un palo largo, y el hombre culpable era arrojado al poste para que perforara su cuerpo de abajo hacia la cabeza. Es algo así como colgarlo.]

 

Entonces, el administrador de la aldea anunció a todos los aldeanos que el ladrón había sido arrestado y que sería ejecutado al día siguiente.

 

Mientras estaba en la cárcel, el discípulo se lamentó: "Oh, ¿por qué no escuché a mi Guru?" (Ahora él estaba pensando en eso.) "Gurudev me dijo que esta área no era buena y que aquí todo era igual. No soy un ladrón, ¡pero ellos me convierten en un ladrón! No, este pueblo no es bueno, un buen hombre y un hombre malo es el mismo aquí! ¿Por qué no escuché a mi Guru? ¿Dónde estará mi Guru ahora?... "Comenzó a recordar a su Gurudev, y finalmente su Gurudev llegó allí.

 

Habían pasado muchos años desde que Gurudev dejó a su discípulo en esa aldea. Cuando ahora Gurudev se acercó a él, le dijo:

 

"Sí, ahora me estás llamando... Ahora tienes un problema muy grande, lo escuché... Bien, cuéntame ¿qué ha pasado?"

 

"¡Oh Gurudev, tú me lo dijiste, pero no te escuché! Por favor, perdona mi ofensa. ¿Qué debo hacer ahora? ¡Por favor, dame un consejo!" y el discípulo explicó lo que había sucedido.

 

Entonces, Gurudev dijo: "Sí, te daré un consejo, escúchame. Cuando te lleven al shul, iré contigo y les diré: 'Yo iré al shul. ¡Déjenme ser ejecutado!'"

 

"¡No, no, Gurudev!" el discípulo se opuso, "¿Por qué irás allí? ¡Tú no has hecho nada malo!"

 

"¡Oye, guru-mukha-padma-vakya, chittete kariya aikya! [Haz que las enseñanzas de la boca de loto de Sri Guru sean una con tu corazón.] Debes seguir la orden de tu Gurudev, ¡pero aún no me escuchas! Debes seguir lo que te diga que hagas."

 

"Sí, sí, Gurudev, lo haré..." aceptó el discípulo.

 

"Cuando te lleven, yo también iré contigo para ser empalado."

 

Entonces, llegó el día siguiente. Muchas personas habían venido a la plataforma para ver la ejecución. Vieron al sadhu caminando enfrente, seguido por un anciano (su Guru). De repente, el anciano gritó: "¡Yo también quiero ser empalado! ¡Déjenme ir también allí!"

 

Al escuchar sus palabras, el administrador le preguntó: "¿Tú quién eres?"

 

El Guru explicó: "No me conoces, yo soy un astrólogo. Tu padre y tu abuelo hicieron este shul en un muy buen momento, y ahora también es un buen momento, así que debido a que estos dos buenos momentos coinciden, la persona que está por ser ejecutada irá a Vaikuntha, Goloka Vrindavan!"

 

El administrador pensó: "Mi padre está muy viejo y siempre sufre a causa de su enfermedad... Él quiere ir a Goloka Vrindavan, a Vaikuntha - ¿por qué debería enviar a estas personas a Goloka?" Luego ordenó a sus asociados: "¡Diles que se vayan y traigan a mi padre! Este es un momento muy bueno - ¡mi padre irá a Vaikuntha!"

 

Entonces Gurudev le dijo a su discípulo: "¡Oye, mi discípulo! ¡Ahora vámonos! ¡Ahora es el momento de irnos!"

 

Por lo tanto, el Guru siempre es misericordioso. Cada vez que hacemos alguna ofensa, Gurudev quiere salvarnos - incluso si lo escuchamos en el último momento, aun así él puede rescatarnos de ese tipo de situación, del ambiente ilusorio. Debemos seguir lo que el Guru nos dice. Y la otra cosa es que no creemos que todo sea igual. Este es un concepto mayavadi, y nosotros no seguimos ese tipo de cosas.

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  Publicado originalmente en: http://scsmathinternational.com/guidance/2013/130601-CheapAndEasy.php

   Traducido por: Mohita Krishna das

 

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