Donde Haya Voluntad...

 Por Su Divina Gracia, Om Viṣṇupād

Śrīla Bhakti Nirmal Āchārya Mahārāj

21 de febrero de 2017

Tarakeshwar

Clase de la tarde, parte 4

 

 

 Si lo intentan, podrán hacerlo. Si ustedes dicen: "Yo cantaré el Santo Nombre", serán capaces de hacerlo, pero si no tienen ningún deseo de hacerlo y dicen, "No cantaré el Santo Nombre", entonces nadie puede forzarles. ¿No es así? Hay una historia acerca de esto.

 

Un comerciante brāhmaṇā tenía dos hijos, sus nombres eran Lalu y Kanu. Ambos chicos eran muy traviesos - no estudiaban en absoluto sino que se mezclaban con algunos chicos malos y tomaban ganja. El comerciante ya era viejo y quería que sus hijos se encargaran de la tienda, por eso intentó contratar maestros privados para sus hijos.

 

Contrató a un maestro tras otro, pero ninguno de ellos podía enseñarles nada a sus hijos. Al final, decidió poner un anuncio en un periódico diciendo que necesitaba un maestro para sus dos hijos para que los calificaran para dirigir su tienda. Un brāhmaṇā llegó y le dijo: "Yo puedo hacerlo, te costará 10.000 rupias y debes proporcionarme mi comida." El comerciante estuvo de acuerdo.

 

Los chicos eran tan traviesos que el maestro tenía que quedarse con ellos todo el tiempo. A veces decían: "Oh, vamos al baño", y mientras tanto iban a tomar ganja.

 

Una noche, después de cenar, el maestro les dijo que se fueran a la cama: “Su padre me dijo que debo dormir con ustedes, así que duérmanse ahora. Yo estaré aquí, vigilando.” El hermano menor, que era el más travieso de los dos, le dijo a su hermano: "¡Vamos a fingir que estamos durmiendo!" Así que cerraron los ojos y empezaron a roncar. Al ver que ambos estaban dormidos, el maestro también se fue a la cama. Un poco más tarde, el hermano menor escuchó al maestro roncar y despertó a su hermano. Salieron de la casa, fumaron ganja con sus amigos y regresaron. Cuando el maestro se despertó, podía sentir el olor a ganja en la habitación. Despertó a los muchachos y les preguntó,

 

"Hey, ¿están dormidos? ¿Por qué hay olor a ganja aquí? ¿Han fumado de nuevo?"

 

"Maestro, ¿de qué estás hablando? Nos dijiste que durmamos, y te has dormido tú mismo. No fuimos a ninguna parte!"

 

"¡Déjenme ver sus manos!"

 

El maestro examinó sus manos - olían a ganja.

 

"¡Son tan malvados! ¿Por qué sus manos huelen a ganja entonces?"

 

"Sabe, creo que alguien debe haber puesto ganja en nuestras manos mientras estábamos durmiendo!"

 

El maestro no les creyó. Les ordenó que se levantaran y salieran con él. Mientras caminaban, vieron a un hombre con algunas vacas. El maestro dijo: "Oye, Lalu, ¿cuántas patas tiene esta vaca aquí?" El chico empezó a contar lentamente: "Uno, dos, tres..." Tan pronto como Lalu contó hasta tres, Kanu (el hermano menor) le dijo: "Hermano, no lo digas, ¡no lo digas! El maestro está tratando de enseñarte!"

 

Si alguien no quiere servir o cantar el Santo Nombre, entonces nadie puede obligarlo a hacerlo. Por otro lado, si alguien realmente quiere servir al Señor, puede hacerlo; si alguien quiere aprender algo, no es necesario forzarlo - si alguien siente la necesidad de hacer servicio, no es necesario obligarlo a hacer servicio.

                               — : ○ : —

 

    Traducido por: Mohita Krishna das

  Publicado originalmente en: http://scsmathinternational.com/guidance/2017/170221-WhereThereIsAWill.php

 

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