El poder del Santo Nombre

Discurso por Śrīpad Purujit Prabhu

Maracaibo, 10 mayo de 2014


oṁ ajñāna-timirāndhasya jñānāñjana-śalākayā

chakṣur unmilitaṁ yena tasmai śrī-gurave namaḥ

 

pūjya-śrī-guru-varga-vandita-mahābhāvānvitāyāḥ sadā

paurvāparya-paramparā-prachalita-prājya-pramūrtākṛteḥ

bhakter nirmala-nirjharasya nibhṛtaṁ saṁrakṣakaṁ sādaraṁ

vande śrī-gurudevam ānata-śirā āchārya-varyaṁ nijam

 

gurvābhīṣṭa-supūrakaṁ guru-gaṇair āśīṣa-saṁbhūṣitaṁ

chintyāchintya-samasta-veda-nipuṇaṁ śrī-rūpa-panthānugam

govindābhidham ujjvalaṁ vara-tanuṁ bhakty anvitaṁ sundaraṁ

vande viśva-guruñ cha divya-bhagavat-premṇo hi bīja-pradam

 

 

Ningún humano ordinario puede satisfacer completamente nuestras más recónditas necesidades, todas nuestras expectativas sólo pueden ser cubiertas prestándole servicio amoroso a los devotos de nuestro adorable Señor Śrī Kṛṣṇa. Desde su morada trascendental nos está prestando toda Su ayuda, y nos envía a Su representante directo, quién está encargado de distribuir Su Santo Nombre e instruir a las almas condicionadas para adquirir su boleto de regreso a casa.

 

El Señor Supremo—quién es el maestro espiritual original—nos otorga Su misericordia ocupándonos constantemente y prescribiendo métodos para recordarlo. Śrī Guru representa la potencia interna del Señor Supremo, y es nuestro máximo refugio, realmente no hay nada más auspicioso que seguir sus instrucciones, él nos proporciona herramientas para desarrollar el Prema-bhakti, él desea el máximo beneficio para las entidades vivientes sin querer nada para sí mismo, por eso decimos que Śrī Guru es un vasto océano de misericordia sin causa.

 

El mahāmantra nos acompaña y nos protege como un escudo que nos defiende de los ataques de Māyā—el plano ilusorio. Māyā siempre está poniéndonos muchos planes materialistas, queriendo arrastrarnos hacia el plano de la explotación. Pero el alma no escatima lo que desea disfrutar, y por eso el alma empieza a sufrir en este plano al no encontrar la felicidad y la satisfacción plena. El mahāmantra puede llenar ese vacío recóndito de los deseos del alma. 

 

Existe un pasatiempo de un hombre muy demoníaco que cantó dos horas con los devotos. Una vez, un hombre que iba caminando por la calle se consiguió con un Harināma-saṅkīrtan (canto en congregación de los Santos Nombres), éste hombre que era muy pecaminoso se adhirió al kīrtan y pasó dos horas cantando con los devotos. Esta anécdota pasó de largo en su vida sin ninguna repercusión aparente (externamente) y el hombre aún después de cantar con los devotos no se interesò en ir al templo y continuó sus prácticas pecaminosas. Al momento de la muerte el señor Yamarāj, el semidios de la muerte y de los planetas infernales hizo un estricto cálculo de todas sus actividades fruitivas y concluyó que por lo menos le tocaba vivir unos cientos de miles de años en el infierno.

 

El hombre no se resignaba con el desventajoso resultado de sus malas actividades y le preguntó; "¿Cuánto valor tiene haber cantado los Santos Nombres dos horas con los devotos?". Yamarāj en sus cálculos había olvidado que había cantado durante dos horas seguidas el Santo Nombre. Yamarāj no supo responderle, así que llamó al Señor Śiva. El Señor Śiva quedó tan perplejo como el Señor Yamarāj con el caso de este hombre demoníaco que había cantado dos horas el Santo Nombre, así que fueron a buscar al Señor Brahma, el arquitecto del universo.

 

El Señor Brahma pensó que mejor sería preguntarle directamente a Nārāyaṇ, al Señor Kṛṣṇa Mismo. El Señor Nārāyaṇ estaba como siempre recostado en el regazo de Ananta Śeṣa con su esposa Lakṣmī atendiéndolo a Sus pies de loto. Cuando ve aparecer a los tres semidioses juntos se sorprende mucho y pregunta un poco preocupado: "¿Qué ha pasado?" El Señor Yamarāj le explicó la situación y el Señor Nārāyaṇ soluciona el problema: "Es muy fácil, esta alma quiere un beneficio por haber cantado el Santo Nombre durante dos horas, entonces sólo estará dos horas en Vaikuṇṭha". Entonces, la persona se elevó a los planetas espirituales y cantó el Santo Nombre durante dos horas en el mundo espiritual, pero, ¿quién puede medir dos horas en Vaikuṇṭha?, el Señor Yamarāj fue en su búsqueda para cumplir así con la regla, pero la persona le hace otra pregunta: "¿Y ahora cuánto valor tiene cantar los Santos Nombres dos horas en Vaikuṇṭha?", y al acudir otra vez, el Señor Yamarāj a plantearle la incógnita al Señor Nārāyaṇ, éste sonrió y le pidió al Señor Yamarāj que lo dejará allí, y el alma continuó cantando el Santo Nombre.

 

Esto quiere decir que sólo nuestro apego por el Santo Nombre puede salvarnos de la muerte.

Nosotros mismos no tenemos conciencia del poder del mahāmantra. Cualquiera que cante el mahāmantra aunque sea por dos horas, así sea una entidad muy pecaminosa, sólo por recordarlo a la hora de la muerte puede liberarse e ir al mundo espiritual, a la morada trascendental. Realmente no podríamos descifrar el grado de fortuna que tienen las almas al poder cantar el sagrado Nombre del Señor. Cuando un Vaiṣṇava canta el Santo Nombre nuestros corazones de piedra se derriten, y podemos percibir la pureza trascendental del Santo Nombre. Nosotros no poseemos el Santo Nombre, pero cuando tenemos la fortuna de escuchar el mahāmantra de boca de un Vaiṣṇava, de un Sādhu genuino, algo florece de súbito en nuestro corazón.

 

Sin la bendición de un Vaiṣṇava nuestro mundo está vacío, realmente no tenemos nada. Aunque soy una persona no cualificada y un alma caída en las regiones más oscuras de la ignorancia, Kṛṣṇa me ocupa. Servir al Vaiṣṇava es recibir las bendiciones de Śrī Kṛṣṇa. En nuestro intento de servir a los devotos también podemos aspirar a la misericordia de asociarnos con ellos. Nadie puede vivir sin asociación. Tenemos dos opciones: la buena asociación y la mala asociación. La mala asociación te establece en los dominios de Māyā. La buena asociación te dice que la vida es el alma, la cual es de naturaleza eterna, feliz y bienaventurada.

 

“Para encontrar la llave apropiada del mundo donde es digno vivir, tú tendrás que sumergirte en la realidad  que está dentro de ti” 

Śrīla Govinda Mahārāj

 

Según nuestras inclinaciones podemos acostumbrarnos a uno u otro tipo de asociación. Pero nunca podremos estar solos, por nuestros propios medios no podemos purificarnos, si estamos solos con nuestra mente es peligroso ya que somos almas condicionas y estamos en un estado contaminado. Nuestra mente puede zigzaguear y puede hacernos caer, puede que nuestro cuerpo esté haciendo servicio en el templo, pero mi mente en soledad le está sirviendo a Māyā.

 

Podemos alimentar nuestro falso ego sin darnos cuenta. Por eso la asociación de los devotos viene a nuestro rescate. Nuestra humildad y nuestra tolerancia se ejercitan en presencia de los devotos, de esa manera no nos quedamos hablando solos con nuestra mente. Puede que tengamos diferencias pero si practicamos la tolerancia no habrá colisiones muy graves, si nos rendimos no habrá necesidad de luchar, si nos equivocamos debemos reconocer los errores y ofrecer reverencias a los devotos pidiendo perdón por nuestras ofensas. Cuando Kṛṣṇa está viendo al devoto ocupando su mente y su cuerpo en el servicio, entonces ayuda al devoto a derrumbar los pilares del ego. La mente no es confiable, y siempre nos hará tropezar, por eso debemos revelar nuestros pensamientos a los devotos mayores, y siempre pensar en el servicio responsable, no en el servicio ocasional o caprichoso. Meditar siempre en los devotos, en nuestro Guru Mahārāj, y en el servicio constante, esas son nuestras únicas defensas contra las influencias de Māyā.

 

A pesar de ser muy pecaminosos Nityānanda Prabhu nos ha recogido del lodo. Él es un predicador y va de puerta en puerta cantando las glorias de Gaurāṅga. Nityānanda Prabhu es el refugio de las almas caídas, él recoge a todos sin tomar en cuenta cuan deplorable sea su condición. Por estas razones Nityānanda Prabhu es muy especial, él ha llegado hasta nuestra puerta para predicarnos sobre Mahāprabhu y Sus devotos. Él no ha considerado cuán pecaminosos somos, él sólo quiere llevarnos hasta la plataforma más excelsa. Cuando los hermanos Jagāi y Mādhāi lo agredieron, él no paró de pedirles que cantaran el Santo Nombre. Por esa razón nuestra mente debe estar postrada a los pies de quien nunca teme, a los pies de Śrī Guru, la manifestación de la misericordia, el representante de Nityānanda Prabhu.

 

Transcripción: Amiya Bala Devī Dāsī

Corrección: Rohini Nandana Dās,

                     Ananda Kṛṣṇa Dās

 

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