El Señor Jagannāth: El Descubrimiento

 Por Su Divina Gracia, Om Viṣṇupād

Śrīla Bhakti Nirmal Āchārya Mahārāj

17 de Julio 2013

 

 

 ¿Cómo apareció el Señor Jagannāth?

 

Una vez, Viśvavāsu encontró una piedra y comenzó a adorarla en la selva pensando que la piedra era una Deidad de algún semidiós. La piedra se convirtió en Nārāyaṇ o Viṣṇu, en una mūrti.

 

Al mismo tiempo, Indradyumna, el rey de Odisha, tenía un deseo particular. Él pensó, “lo tengo todo—tengo una reina, tengo todo un reino, etc. — pero hay algo que todavía no he sido capaz de hacer, servir al Señor. Yo no he hecho nada para servir al Señor”. Pensó en el Señor y su chaitya guru lo llevó a su mahanta guru: escuchó un mensaje del cielo, “Estoy esperando por ti. Estoy aquí, no estoy tan lejos como piensas”.

 

La búsqueda amorosa por el sirviente perdido, esto recuerda a Gopāl quien también estaba esperando a Mādhavendra Purī, pero en el caso de Mādhavendra Purī, Gopāl le dio orientación y le mostró el lugar, “Estoy aquí”, pero esta vez el Señor no dio ninguna pista, por lo que el rey Indradyumna tenía que averiguar el lugar él mismo. Todo lo que sabía era que el Señor estaba allí y estaba esperando por él.

 

El rey envió a todos sus soldados a buscar al Señor. Primero, envió a un grupo hacia el norte, luego al Sur, y luego al Oeste. No consiguieron nada. El rey pensó: “El Señor dijo que estaba allí, pero yo no puedo encontrarlo. ¡Tengo que encontrarlo!”. Él estaba ofreciendo obediencias y de pronto su primer ministro, Vidyapati, llegó. El rey le ordenó, “Sé que el Señor está aquí, pero yo no lo puedo encontrar. Ve y encuéntralo, por las buenas o por las malas, pero encuéntralo”.

 

Vidyāpati pensó: “Los soldados han buscado en las tres direcciones, pero no han probado el lado Este. El Este es un lado muy auspicioso. Tengo que ir allí”.

 

Se puso en marcha y después de muchos días de viaje se encontró en una enorme selva. Había una gran colina, un río y un bosque muy denso alrededor. Vidyāpati se preguntó: “¿Cómo llegué aquí? ¿Quién me trajo aquí?”. De pronto vio a una chica. Él se sorprendió, “¡Una chica! ¡No debo quedarme aquí! Yo no sé lo que me trajo aquí”. Rápidamente se dio vuelta y quería irse, pero la chica le gritó, “¡Espera! ¿Por qué te vas? Pareces un brāhmaṇā, debes quedarte. Somos savaras por casta (civiles) y es nuestro deber servirte”. Vidyāpati no sabía qué decir, pensó, “Ella es una chica, ¿cómo puedo permanecer aquí?”. Estaba a punto de irse, pero entonces ella dijo, “Por favor, no te vayas, mi padre se enfadará”. Tan pronto como lo dijo, su padre salió, “¿Por qué te vas? Mi hija te está diciendo que te quedes. Por favor, sé nuestro invitado”. Vidyāpati le explicó: “Pensé que su hija estaba sola y yo no debía estar aquí, no es correcto, pero ahora usted vino y me puedo quedar”. Así, se quedó con ellos durante unos días.

 

El nombre del padre era Viśvavāsu, y el nombre de la chica era Lalitā. Ella estaba muy feliz de ver a Vidyāpati y Vidyāpati pronto se enamoró de ella, y se casaron.

 

Un día Vidyāpati le preguntó a su esposa,

 

“Lalitā, todos los días tu padre va a algún lugar durante todo el día. Él vuelve por la noche y un olor agradable viene de él; sándalo, karpur (alcanfor). ¿A dónde va todos los días?”.

 

“Bueno, mi padre va a un lugar donde adora a algún dios, al Señor”.

 

“¡¿Él adora al Señor? ¿Dónde?!”.

 

“No lo sé”.

 

“¿Puedes llevarme allí y mostrarme el lugar?”.

 

“No sé dónde está, pero puedo pedirle a mi padre que te lleve”.

 

Cuando le preguntó a su padre, Viśvavāsu estaba molesto, “¡¿Ya le has contado a ese hombre?! He oído que un rey vendrá y se llevará las Deidades, así que las he estado escondiendo aquí todo este tiempo, pero tú ya le has dicho todo”. Estaba tan infeliz que pensó en matar a Vidyāpati, su yerno. Finalmente, le dijo a su hija: “Está bien, ¿qué puedo hacer? Yo puedo llevarlo, pero él tiene que ir con los ojos vendados con un paño negro”.

 

Lalitā regresó con su marido y le dijo que su padre había acordado. También dijo: “Mi padre puede engañarte, pero yo no te engañaré. Soy tu mujer y tú eres mi esposo. Voy a ayudarte”. Ella le dio unas semillas de mostaza para que Vidyāpati yendo a ese lugar, dejara caer las semillas en el suelo, marcando el camino. Cuando llegaron al lugar, vio cómo Viśvavāsu hizo pūjā y otras cosas.

 

Más tarde, las semillas de mostaza brotaron y crecieron árboles de mostaza, así que él sabía ahora el camino hasta el lugar y podía ir por su cuenta. Entonces le dijo a su esposa: “Lalitā, he estado aquí durante tantos días, me quedé aquí en la casa de tu padre, pero también tengo padres y un hogar. Tengo que ir allí”.

 

“¡¿Te vas?!”.

 

“Sí, pero voy a volver”.

 

“Está bien”.

 

Vidyāpati fue con el rey Indradyumna y le contó todo en detalle, “He tenido éxito en lo que me encomendaste. ¡He encontrado al Señor!”.

 

“Dime, dime, ¿Dónde está?”

 

“Conozco el lugar, ven conmigo”.

 

El rey llevó a todos sus soldados, elefantes, caballos, y con toda la procesión fue a tomar al Señor. El Señor le dijo: “¡No iré en esta manera! Primero construye un templo para Mí, entonces iré”. Al mismo tiempo, el Señor le dijo también a Viśvavāsu, “Ahora quiero probar raj bhog, buen prasādam. Todos los días me has estado dando kanda mul [una raíz que sabe como papa dulce]. Estoy cansado de esto”. El Señor se dirigió a los dos, al rey y a su sirviente.

 

Entonces, el rey Indradyumna hizo un templo: así es como apareció el templo de Jagannāth.

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Publicado en Inglés en: http://scsmathinternational.com/guidance/2013/130717-LordJagannathDiscovery.php

 

Corrección y traducción: Mohita Kṛṣṇa Dās

                                       Rohini Nandana Dās

 

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