Desafíos del Servicio

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Srila Acharyadev
Lectura en 9 Min.

Por Su Divina Gracia, Om Visnupad
Srila Bhakti Nirmal Acharya Maharaj

Festival de la desaparición de Srila Govinda Maharaj
Siliguri, 24 de Abril 2021, parte 5

 

Gurudev me guio de muchas maneras.

Cuando Gurudev estaba construyendo el templo de Vrindavan e iba a comprar allí la tierra, me envió a Vrindavan por primera vez. En ese momento era una persona nueva y no sabía nada; Gurudev me dijo: "¿Puedes llevar este maletín, un pequeño maletín, a Vrindavan?", y dije: "Sí, si puedo". Nunca en mi vida había estado en Vrindavan, ni siquiera había estado en la estación de Howrah, y no tenía idea de cómo llegar allí—no había teléfonos móviles en ese momento, ni siquiera tenía un boleto. De todos modos, Gurudev me dio el maletín y me dijo que lo cuidara bien. No dijo lo que había dentro y no pregunté porque no era asunto mío. Entonces, llegué a la estación de Howrah—vi que era una estación muy grande y que la multitud era abrumadora. Le pregunté a alguien cuál tren iba a Vrindavan y me subí al tren que me indicaron. Había comprado un boleto de tren expreso, pero no tenía un asiento reservado, así que me senté cerca del baño, en el suelo, con el maletín a mi lado. Me senté allí hasta la estación de Mughalsarai (está a mitad de camino a Delhi. Debido a que tenía un nombre musulmán, esta estación ha sido renombrada desde entonces por el gobierno de BJP. Ahora se llama Deen Dayal Upadhyaya). Después de Mughalsarai, le pedí a alguien que me diera su asiento por cincuenta rupias, la persona estuvo de acuerdo y el resto del camino fui sentado. De esta manera llegué a Vrindavan, y le entregué el maletín al hombre que estaba vendiendo la tierra. En ese momento no había teléfonos móviles y el hombre llamó a Gurudev usando el antiguo tipo de teléfono. Le informó a Gurudev que había recibido el maletín, y luego volví a la estación el mismo día. Llegué a la estación por la tarde y tomé un tren de regreso a Kolkata esa misma tarde. No tenía ningún negocio por el cual quedarme allí, ni siquiera pensé en dar una vuelta para conocer algún lugar en Vrindavan. Gurudev me dijo que fuera y entregara el maletín, así que yo fui, lo entregué y retorné a la misma hora. Cuando regresé, Gurudev dijo: "¡Hiciste un gran trabajo! ¿Sabes qué había dentro del maletín? Había setenta lakh (7.000.000) rupias. Si alguien hubiera sabido que había tanto dinero adentro, te habrían matado y tomado el dinero". Al escuchar esto, me alegré de no haber preguntado qué había dentro, de lo contrario, hubiese temblado de miedo durante todo el camino.

Varios años después, cuando tomé sannyas, Gurudev me llamó por teléfono temprano en la mañana desde Kolkata diciendo: "¡Oh, hoy no pude dormir en toda la noche! Parece que nuestro Math en Puri ha sido ocupado". Me sorprendió, "¿Cómo puede ser eso? ¿Cómo puede estar ocupado nuestro Math en Puri?". Gurudev dijo que alguien de Puri lo había llamado y le había contado la noticia. Esto es lo que se llama 'saltar sobre la goda [un lugar elevado y en pendiente para que las vacas se paren y coman heno] para comer pasto'. El hombre debía haberme avisado primero, pero en cambio, se lo contó a Gurudev y lo molestó. ¡Qué ofensor! Yo estaba a cargo del asunto y lo había enviado a Puri, pero él se lo contó a Gurudev directamente sin decirme nada primero. El caso es que alguien había ocupado a la fuerza un terreno detrás del templo y Gurudev me dijo que no pudo dormir en toda la noche, así que yo debía ir a Puri. Le dije que iría. Luego, me di una ducha, fui a la estación de Howrah y desde la estación de Howrah tomé un taxi hasta Dum Dum Park—pensé que iría en autobús, pero Gurudev me dijo que no me preocupara por el dinero, que no perdiera el tiempo. Entonces, fui a Kolkata en taxi, con Gurudev, y luego Gurudev me dijo que fuera a Puri el mismo día. No tenía ningún boleto en ese momento, pero me las arreglé para conseguir uno general—le di algo de dinero a alguien en el tren y conseguí un asiento. Pensé en el nombre del Señor Jagannath, orando: "Oh Jagannath, por favor ten misericordia de mí", y el Señor Jagannath arregló todo. Cuando llegué a Puri, el hombre que había roto la cerca de nuestro templo, vino y me ofreció obediencias. Me sorprendió, "¡Este hombre es mi enemigo, pero me está ofreciendo total obediencia!". Llegué muy enojado, listo para pelear, pero cuando lo vi ofreciéndome obediencias, le hablé con calma. Le dije: "Hermano, eres un hombre de Odiya, un devoto, ¿por qué estás secuestrando el lugar del Señor? Has cometido una ofensa". Dijo que lo había hecho por ira. Le pregunté por qué estaba enojado. Alguien le dijo que no interfiriera con la administración del templo (lo sacó de su servicio) y él se enojó e hizo lo que hizo. Estaba haciendo un trabajo de carpintero y quería quedarse en su propia tierra. Le dije que no se preocupara y que se fuera de la tierra. No quería irse, así que le pregunté cuánto dinero quería. Pidió 50.000 rupias. Le pregunté: "¿Por qué debo darte 50.000 rupias?", y él dijo que había estado cuidando el templo, que había hecho esto, esto y aquello. Luego dijo: "Está bien, dame 20.000 rupias". Pero le dije que no tenía 20.000, y le ofrecí 8.000 rupias. De esta forma, negociamos hasta 15.000 rupias. Al final, le di 8.000 rupias (lo que tenía conmigo), le pedí a otra persona que me diera las otras 7.000 y le dije a ese hombre que se fuera. Después de eso, me quedé en Puri por tres días más—arreglé la pared, la hice más alta, hice la puerta—y luego me fui.

Por lo tanto, en mi vida tuve que hacer todos estos trabajos duros, duros y muy difíciles, y siempre tuve éxito. De cualquier manera, pero lo hice. Ya sea que se aprobaran los planos de construcción o si se trataba de cualquier otro trabajo, finalmente todo salió bien y sin obstáculos. Ya saben, cuando Gurudev estaba muy enfermo, no podía caminar ni subir al segundo piso, sus sirvientes solían llevarlo arriba, pero era muy peligroso (¿y si dejaban caer a Gurudev?), así que yo quería hacer un ascensor en el edificio. Formalmente, no estaba permitido construir un ascensor en un edificio sin permiso del gobierno. Yo conocía a Subhas Chakraborty (el líder del CPM en ese momento) y fui a hablar con él. Dijo que escribiría al presidente del partido y lo resolvería. Hay diferentes grupos dentro de un partido, así que al final el presidente me respondió diciendo que no se había concedido ningún permiso. Fui de nuevo con Subhas Chakraborty y le dije que habían ignorado su carta. Me respondió: "Adelante, puedes hacer el ascensor. ¿Quién te detendrá? No necesitas el permiso de nadie. Adelante, hazlo". Y yo lo hice. Así que Gurudev les dijo a todos: "Entonces, ¿si ven? Dijeron que era imposible hacer un ascensor ¡pero él lo logró!".

Hubo muchos trabajos muy, muy duros como este. Tuve que lidiar con los trabajos más difíciles, con todo tipo de peleas y conflictos. En algún momento incluso tuve que tomar un rifle en mis manos. Después de eso, Gurudev me dijo que no volviera a tocar un arma—me dijo que nunca obtuviera una licencia de armas: "Tienes una mano muy afilada y te enojas fácilmente, así que si tomas un arma, ¡matarás a alguien!". Una vez, tomé una pistola de juguete que se usa para disparar a los pájaros y le disparé a un mono que estaba echando a perder los mangos del templo—en realidad no pensé que le daría al mono. Después de eso, Gurudev me dijo que nunca más tomara un arma en mis manos. Gurudev me dijo dos cosas, nunca conducir una motocicleta y nunca obtener una licencia de armas. Gurudev me dio todas estas órdenes y yo seguí su instrucción.

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Publicado originalmente en inglés en:
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