Srila Jiva Goswami Prabhu

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Lectura en 6 Min.

Por Su Divina Gracia, Om Visnupad
Srila Bhakti Nirmal Acharya Maharaj

Año 2012

 

Cuando Srila Jiva Goswami tenía alrededor de diez a once años de edad, fue a buscar a su Guru, Sri Nityananda Prabhu, y cuando llegó a la casa de Sachi Mata lo vio.

Tan pronto como él lo vio, las lágrimas brotaron de sus ojos y cayó al suelo tomando los pies de Nityananda Prabhu sobre su cabeza; y Nityananda Prabhu, quien era alto y fuerte, recogió a Jiva Goswami con sus manos y empezó a danzar con él.

Nityananda Prabhu sabía que él era pariente de Rupa y Sanatana (Jiva Goswami fue el hijo del hermano de ellos, Anupam, y por lo tanto era su sobrino), es por eso que Él estaba tan feliz de ver a ese muchacho.

El padre de Jiva Goswami ya había fallecido y Jiva Goswami sabía que no tenía mas obligaciones, así que quiso ir a Vrindavan y él siempre le pedía permiso a Nityananda Prabhu para ir allí. (A pesar de que era tan joven, no viajaba por su cuenta, sino que pedía permiso para ir.) Por último, Nityananda Prabhu le dio permiso para ir, “Sí, Chaitanya Mahaprabhu ya dio Su permiso, toda tu familia ya está en Vrindavan. Mahaprabhu le dio personalmente ese lugar especial a toda tu familia. Tu lugar está en Vrindavan, ve allí de inmediato”.

Así comenzó su viaje. Con ambos brazos levantados, él a veces cantaba ‘Sri Krishna Chaitanya’ y a veces ‘Rupa Sanatana’. Era un niño pequeño, pero caminaba sin parar, cantando de esta manera y pensando en Vrindavan, “¿Cuándo voy a ver a Radha-Govinda? ¿Cuándo mi corazón y mis ojos alcanzarán su plenitud? ¿Cuándo veré los Pasatiempos de Radha-Krishna?”.

Él no llevó nada con él, ni comida, ni dinero. Él no pensaba en el futuro, en lo que iría a comer; él sólo seguía caminando, pensando en el Señor Krishna, y así algo de comida le llegaba automáticamente. Él pensaba en el Señor y nunca compartía su tristeza o sus sentimientos con nadie.

Primero llegó a Mathura—vio Mathu-puri, el lugar del nacimiento del Señor. Después de eso, fue a bañarse en el Yamuna, y desde allí pudo ver Vrindavan. Al ver Vrindavan, brotaron lágrimas de sus ojos.

¡Estaba muy feliz cuando entró en Vrindavan! De inmediato fue a ver a Rupa Goswami y a Sanatana Goswami. Él les ofreció sus oraciones y dandavat a sus pies. Cuando le preguntó a Sanatana Goswami por su orden, Sanatana Goswami le dijo que sirviera a Rupa Goswami, entonces le dijo a Rupa Goswami, “Toma a este muchacho”. Así es como Jiva Goswami comenzó su servicio a Rupa Goswami.

No tengo el poder de expresar qué tipo de devoción tenía Jiva Goswami por su Guru. Él siempre pensaba en el servicio a su Guru, su mente y su cuerpo estaban siempre ocupados en el servicio. El servicio de Jiva Goswami no se puede comparar con el servicio de nadie. Cualquiera orden que recibía, la colocaba sobre su cabeza y la realizaba todo el tiempo, su mente nunca se distraía. Él sólo hacía lo que le decían que hiciera, y con lo que hacía, él era muy feliz, por eso siempre fue fructífero y exitoso.

Gradualmente, se convirtió en un gran erudito. Tenía sólo unos diez años, pero escribió primero el Harinamamrita-Vyakarana y más tarde tantos otros granthas y Escrituras. Él no fue a Oxford, ni fue a Cambridge. ¿Cómo es posible? Sólo por misericordia—obtuvo la misericordia directa de Nityananda Prabhu, luego de Sanatana Goswami y de Rupa Goswami; y sólo a través del servicio—a través del servicio continuo.

Él barría el templo de Radha Damodar (nuestro templo de Vrindavan se encuentra justo al lado), luego lo lavaba con el agua que traía desde el Yamuna; luego él masajeaba el cuerpo de Rupa Goswami con aceite y lo bañaba; entonces iba a cocinar, ofrecía el bhoga, hacía puja, escribía los libros, y así sucesivamente. Sanatana Goswami lloraba al ver la renunciación de Jiva Goswami, pero al mismo tiempo, tanto él como Rupa Goswami estaban muy contentos con su servicio y su carácter.

En su cuerpo se manifestaba el Krishna-prema.

Cuando Rupa Goswami y Sanatana Goswami se fueron de este mundo, Jiva Goswami siempre lloraba, rodando por el suelo. Él siempre pensaba en Rupa y Sanatana, y estaba solo y muy triste.

Una vez Rupa Goswami se le apareció en un sueño y le dijo: “No estés triste, no llores. Haz tu servicio, predica, y no te preocupes. Voy a enviar a alguien para ayudarte”. Al día siguiente vino Srinivas Acharya, y al día siguiente llegó de éste Narottam Das Thakur. Jiva Goswami estaba muy feliz de conseguir la asociación de ellos para predicar la conciencia de Krishna. Habló con Acharya Srinivas y Narottam Das Thakur sobre el Krishna-lila, leyeron juntos, y él les enseñó todo—cómo servir a Radha-Govinda y cómo predicar...

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Publicado en Inglés en:

     Srila Jiva Goswami Prabhu     

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